Porsche Boxster 987: la evolución de un icono accesible
El Porsche Boxster ha sido, desde su lanzamiento en 1996, la puerta de entrada al mundo de los deportivos de Stuttgart con motor central. Su segunda generación, el Boxster 987, llegó en 2004 con mejoras significativas en diseño, prestaciones y refinamiento, consolidando su reputación como un roadster equilibrado y emocionante.
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Un diseño refinado con ADN Porsche
El Boxster 987 conservó la silueta inconfundible de su predecesor, pero con líneas más fluidas y modernas. Se introdujeron faros menos redondeados que evocaban al Carrera GT, entradas de aire más prominentes y un interior renovado con materiales de mejor calidad. Su capota de lona eléctrica mantenía la esencia de un descapotable puro, con la ventaja de ofrecer un aislamiento mejorado y una operación más rápida que en la generación anterior.
El diseño del Boxster 987 estaba orientado a un público que buscaba una experiencia de conducción deportiva sin las exigencias de un 911. Porsche supo captar la atención de conductores que querían un coche con el ADN de la marca, pero con un enfoque más accesible y práctico para el día a día. Se convirtió en la elección perfecta para aquellos que deseaban un roadster ágil y bien equilibrado, ideal tanto para disfrutar de carreteras reviradas como para el uso urbano y viajes largos.
En el interior, la evolución fue notoria. Se abandonaron algunos de los plásticos duros de la generación anterior en favor de materiales más refinados y un diseño más ergonómico. El habitáculo del 987 ofrecía una mayor sensación de calidad y confort sin perder su enfoque deportivo. Los asientos mejorados brindaban mayor soporte lateral, y la instrumentación seguía la tradicional disposición Porsche, con el cuentarrevoluciones en el centro, enfatizando la vocación deportiva del modelo.
Competencia en su época
El Porsche Boxster 987 llegó a un mercado dominado por roadsters deportivos que ofrecían diferentes enfoques. Uno de sus rivales más directos fue el BMW Z4 (E85/E86), que apostaba por un diseño más afilado y un motor delantero con tracción trasera, ofreciendo una conducción más agresiva pero con un equilibrio de pesos diferente al motor central del Boxster. Mientras que el BMW destacaba por su potencia bruta y carácter más radical en ciertas versiones, el Porsche lograba una mayor precisión en el paso por curva.
Por otro lado, el Mercedes-Benz SLK buscaba atraer a un público que valoraba tanto el lujo como el rendimiento. Su techo duro retráctil le daba una ventaja en términos de aislamiento acústico y confort en uso diario, aunque su conducción no tenía la misma respuesta deportiva que el Boxster. En cambio, el Audi TT (8J) apostaba por la tracción integral en algunas versiones, ofreciendo mayor seguridad en terrenos complicados y un diseño vanguardista, aunque sin la pureza dinámica del Porsche.
El Nissan 350Z Roadster, con su motor V6 atmosférico y un carácter más musculoso, representaba una alternativa más brutal y menos refinada. Su mayor cilindrada le otorgaba una respuesta contundente en aceleración, pero su peso y su comportamiento menos equilibrado lo alejaban del refinamiento que ofrecía el Boxster en su conducción diaria.
Comparación con otros Porsche de su época
Dentro de la familia Porsche, el Boxster 987 tenía que convivir con modelos más potentes y prestigiosos, pero supo encontrar su espacio propio. El Porsche 911 (997) era el buque insignia de la marca, con un motor trasero que ofrecía un rendimiento superior, pero a un precio considerablemente más alto. Su conducción era más desafiante debido a la configuración de su motor colgado en la parte trasera, lo que exigía mayor pericia del conductor en situaciones límite. Para muchos, el Boxster era la opción ideal para quienes querían un Porsche de gran dinamismo sin la necesidad de enfrentarse a la exigencia del 911.
El Cayman 987, la versión coupé del Boxster, compartía muchas de sus características mecánicas pero ofrecía un chasis más rígido y un comportamiento aún más preciso en circuito. Sin embargo, carecía de la experiencia descapotable, lo que hacía que el Boxster mantuviera su propio atractivo dentro de la gama.
Por otro lado, el Porsche Cayenne representaba una nueva era para la marca con su propuesta SUV. Si bien ofrecía potencia y versatilidad, estaba dirigido a un público completamente diferente, dejando claro que el Boxster seguía siendo la mejor opción para quienes buscaban un deportivo puro con la esencia tradicional de Porsche.
El Boxster 987 logró establecerse como la opción ideal para quienes buscaban un auténtico Porsche, pero con una dinámica de conducción más equilibrada y accesible.
Sensaciones al volante: conexión pura con la carretera
Girar la llave a la izquierda del volante y escuchar cómo el motor bóxer despierta con un ronroneo metálico es solo el inicio de la experiencia. Desde los primeros metros, el Boxster 987 transmite una sensación de equilibrio y precisión difícil de igualar. La dirección es rápida y comunica cada detalle del asfalto a las manos, permitiendo sentir el agarre de los neumáticos en cada curva.
En una carretera de montaña, el 987 cobra vida. La ligereza del chasis combinada con la ubicación central del motor ofrece un paso por curva instantáneo y natural. Al acelerar en la salida, el empuje progresivo del seis cilindros atmosférico se siente lineal, sin turbos que interrumpan la entrega de potencia, proporcionando una conexión pura con el coche. La caja manual tiene recorridos cortos y precisos, permitiendo reducir marcha con facilidad antes de encarar la siguiente curva.
En autopista, el Boxster 987 muestra su versatilidad. Con el techo puesto, la insonorización es sorprendente para un descapotable, y la estabilidad a altas velocidades transmite seguridad. En una recta larga, empujar el acelerador a fondo y sentir cómo el motor sube de revoluciones hasta el corte a más de 7.000 rpm es una experiencia embriagadora, sin vibraciones molestas ni ruidos discordantes, solo la sinfonía del bóxer en su máxima expresión.
Pero quizás donde más brilla el Boxster es en una carretera secundaria de curvas enlazadas. Con el PASM activado en modo deportivo, la suspensión se endurece lo justo para reducir balanceos sin sacrificar confort. Se puede entrar fuerte en una curva, confiar en la precisión del tren delantero y, al salir, abrir gas con la seguridad de que la trasera se mantiene pegada al suelo. Es una sensación de conexión total entre coche y conductor, una experiencia que define lo que significa conducir un auténtico Porsche.
Conclusión: un deportivo con alma
El Porsche Boxster 987 es mucho más que un «Porsche de acceso». Su equilibrio entre rendimiento, diseño y experiencia de conducción lo convierte en un modelo especial dentro de la historia de la marca. Si bien su sucesor, el 981, trajo mejoras en tecnología y eficiencia, la conexión visceral que ofrece el 987 lo mantiene como una opción sumamente atractiva para los entusiastas.
Si estás buscando un roadster que combine emoción, fiabilidad y una imagen inconfundible, el Boxster 987 es, sin duda, una elección con alma.